La Iglesia católica beatifica a la monja Martina Vázquez, asesinada en 1936

El Obispado de la Diócesis de Segorbe-Castellón ha emitido un comunicado en el que informa que 200 personas acompañarán al obispo, Casimiro López Llorente, este domingo en la "beatificación de cinco mártires diocesanos de la persecución religiosa de los años 30". El evento, que se celebrará en Tarragona, será un "encuentro masivo" en el que se espera la participación de 20.000 personas "para rendir homenaje a 522 católicos de toda condición que dieron testimonio de su fe y del perdón a sus verdugos", según especifica el comunicado del Obispado.
Los mártires que, según explica el texto, tuvieron relación con la Diócesis de Segorbe-Castellón son: "sor Martina Vázquez Gordo, hija de la Caridad, natural de Cuéllar (Segovia) y martirizada en Segorbe, donde desarrolló un intenso apostolado; mosén José Piquer Arnau, sacerdote operario diocesano, natural de Onda y martirizado en Betxí; mosén José Manuel Claramonte Agut, sacerdote operario diocesano, natural de Almassora y martirizado en Vall d'Alba, hermano Benedicto Andrés Monfort (Enrique), marista, natural de Vilafranca y martirizado en Albocàsser, y el padre Honorio de Orihuela, capuchino del convento de Castellón y la parroquia de la Sagrada Familia, que tuvo que abandonar en 1936, al ser su parroquia la primera que se incendió en la ciudad de Castellón".
También serán beatificados en la diócesis de Tortosa los miembros de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús nacidos en la provincia de Castellón: "mosén Joaquín Jovani Marín, de Sant Mateu y martirizado en Moncada (Barcelona), mosén Vicente Jovaní Avila, de Sant Mateu y martirizado en Moncada (Barcelona), mosén José Prats Sanjuán, de Catí y martirizado en Tortosa, y mosén Mateo Despons Tena, de Sant Mateu y martirizado en Sant Mateu", añade el comunicado.
El Obispado hace suyo el mensaje de la Conferencia Episcopal Española difundido con motivo de la beatificación, en el que afirma que "este acto contribuirá a que no se olvide el gran signo de esperanza que constituye el testimonio de los mártires. Son precisamente sus testimonios los que se convierten en un nuevo estímulo para la renovación de la vida cristiana".
Todo ellos arraigan comparten rasgos comunes, dice el comunicado: "Personas de fe y oración, centrados en la Eucaristía y en la devoción a la Virgen, cristianos de fe madura, sólida y firme, valientes para dar testimonio incluso ante las adversidades, y personas sencillas".
Después de la beatificación, "los nombres de estos mártires quedarán inscritos en el Martirologio Romano". Durante la celebración también se anunciará el día de su fiesta, "y podrá oficializarse su veneración por parte de los fieles". Así, según concluye el mensaje de la CEE, que suscribe el Obispado, "celebrando su memoria y acogiéndose a su intercesión, la Iglesia desea ser sembradora de humanidad y reconciliación en una sociedad azotada por la crisis religiosa, moral, social y económica, en la que crecen las tensiones y los enfrentamientos".

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2 comentarios a " La Iglesia católica beatifica a la monja Martina Vázquez, asesinada en 1936 "

  1. Anónimo dice:

    Y a los muertos que el gobierno de la Dictadura de Franco, cuando les toca que se les reconozca que dejaron su vida, por defender la Republica. Votada por el pueblo e instaurada por el gobierno legal.

  2. Seth dice:

    Es impresionante la desfachatez de la iglesia, y adelantando que no conocí a esta santa, no dejo de preguntarme, al hilo de lo que nos contaban nuestros abuelos: ¿que sucedía con las cosas que se le contaban a los sacerdotes en "secreto de confesión"?.
    ¿Sucedía entonces como sucede ahora, que la iglesia participa más en la vida política que en sus menesteres, en detrimento de los más débiles y más a favor de los poderosos?. ¿Acumulaba entonces la iglesia, como acumula ahora, riquezas terrenales valiéndose de la debilidad del moribundo en su lecha de muerte y dejando a la familia en la ruina más absoluta?. la iglesia no podía realizar estos desmanes sin la necesaria colaboración de muchos/as religiosos/as. Los había buenas personas, como las hay ahora, por lo que considero que quizás, muchas de aquellas cosas sucediesen por venganza que no por cuestiones religiosas. Me contaba mi abuela que en demasiadas ocasiones, el cura de turno denunciaba a la guardia civil que fulanito no había ido a misa por estar trabajando en la huerta en domingo y fulanito recibía una paliza para que en lo sucesivo lo recordase, claro que entonces, posguerra, la guardia civil no era del pueblo y para el pueblo, sino que junto con la iglesia formaban la guardia pretoriana de los señoritos, la Guardia Civil de ahora es diferente, no así la iglesia. Franco asesinó a muchos/as religiosos/as, casi siempre denunciados por la propia iglesia, en ocasiones aconsejada por algún poderoso de turno. De reconocer a esas víctimas, debería reconocer igualmente sus culpas, por lo tanto, para la iglesia, bien muertos están. Estos/as religiosos/as seguramente se atrevieron a pedir por los necesitados o denunciaron alguna violación o asesoraron a quien no disponía de medios, estos si deben ser santos, en las alturas hay demasiados santos carentes de santidad que nublan los cielos, ¿hemos observado que las peores desgracias las traen las nubes más negras?.

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